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Un perro aprendió a comprar galletas en un bar pagando con una hoja

Los perros sin duda alguna son seres maravillosos que vinieron a este mundo para enseñarnos a nosotros los humanos acerca de la vida, de la fidelidad, la lealtad, el compañerismo, la bondad, el amor y la ternura, entre muchas otras cosas.

En el día de hoy te contaremos la historia de «El negro», un fantástico perro de Colombia que intercambia hojas por galletas en un bar. Este perro es conocido en el lugar por su astucia y perspicacia.

La historia de «El negro», un perro diferente

El negro es un perro que vive en Colombia, precisamente en el Instituto Técnico de Monterrey Casanare de Colombia y es super sociable y compañero con todas las personas que transitan el lugar. Cada alumno y maestro que pasa por allí se detiene para acariciarlo y para darle comida y cariño.

La capacidad de aprendizaje del perro

Todos los perros son inteligentes por naturaleza, algunos más que otros, en el caso de El negro es un perro que goza de gran capacidad de aprendizaje y de inteligencia pues él pasó gran cantidad de tiempo observando a los alumnos, maestros y trabajadores del Instituto de Colombia yendo al bar y comprando cosas.

El perro vio el comportamiento humano de intercambiar algo (dinero en este caso) por comida y decidió repetir dicho comportamiento pero en vez de usar dinero, algo fuera de su alcance, se le ocurrió ofrendar a los empleados del lugar con hojas que encontraba por allí cerca del sitio y esperar a que le den comida.

La inteligencia y astucia del perro

El negro, perro muy querido por todas las personas que lo rodean en el campus del Instituto pues el se encarga de cuidarlos y de darles cariño a cada uno de ellos que pasan cerca de él. Un día sorprendió a Angela Bernal, la encargada del bar al pararse en dos patas sobre la barra del bar.

Angela al comienzo no entendía de qué se trataba hasta que por fin comprendió que el acto de inteligencia del perro era total para repetir el comportamiento humano y por ello le pareció que se merecía su recompensa y comenzó a darle galletas. Todos los días El negro acude al bar con su hoja y Angela lo espera con una galleta.

La trascendencia del perro

Este gran cuidador de cuatro patas tuvo una trascendencia internacional debido a que una maestra del Instituto le sacó unas fotos y las hizo virales de El negro pidiendo sus galletas a cambio de sus hojas recogidas. 

Aunque sea un acto de pura ternura que El negro quiera intercambiar comida por hojas, las autoridades del Instituto de Colombia decidieron limitarle un poco su consumo para que no sea perjudicial para su salud. Aún así sigue recibiendo cariño y compañía de todos los humanos que pasan cerca de él.