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Policías obsequian una bicicleta a un repartidor que trabajaba caminando

Los buenos gestos pueden ser cosas bien pequeñas o grandes pero sean del tamaño que sean, estos buenos gestos pueden cambiar la vida de las personas, pueden ayudar a los demás, a hacerlos sentirse valorados, queridos y mucho más.

En la historia de hoy, el buen gesto de un policía logró cambiarle la vida, el trabajo y la dinámica diaria a un repartidor de comida. Una historia llena de amor, de esperanza y de empatía que te emocionará mucho.

La historia del repartidor de bicicleta

Esta historia se sitúa en Jundiaí, un municipio de Sao Pablo en Brasil, y su protagonista es un hombre de 39 años que trabaja repartiendo tortas por el barrio. Luego de la pandemia, este señor se quedó sin trabajo y su mujer también.

Es por esto que su mujer empezó a realizar tortas para venderlas y su marido a repartirlas para poder darle de comer a sus hijas y mantener a su familia. Este señor repartía las tortas a pie y algunos días podía alquilar una bicicleta para poder hacerlo.

La intervención de la policía

La policía militar de Sao Pablo se ocupa ,entre muchas otras actividades diarias, de pasar a hacer rondas rutinarias donde visitan el barrio y un día dos oficiales de la policía se cruzaron con el hombre de 39 años que repartía a pie y a veces en esta bicicleta un poco precaria.

Estos oficiales llamados Rodrigo y Barbosa se acercaron al hombre repartidor de tortas y le consultaron qué estaba haciendo y por qué hacía lo que hacía pues lo veían todos los días llevando cosas a diferentes sitios en esas condiciones dificultosas.

El buen gesto

Al explicarse este señor con sus motivos, su necesidad de alimentar a sus hijas y su deseo por trabajar los oficiales Barbosa y Rodrigo decidieron realizar un buen gesto. Es por esto que hablaron con los demás oficiales de la policía y los vecinos y le dieron una sorpresa al señor repartidor.

Esta sorpresa fue una bicicleta nueva para que el señor pueda hacer su trabajo en ella de manera rápida, cómoda y segura y dejar atrás ese alquiler de bicicleta en mal estado o dejar de hacerlo a pie que lo cansaba y lo hacía llegar tarde a sus pedidos y a su casa.

La felicidad del repartidor

Gracias al encuentro que tuvo el repartidor con los oficiales de policía que se vieron conmovidos tras oír la historia del señor y decidieron activar el operativo de colaboración con el mismo, es que el repartidor y su familia se vieron muy felices.

Los buenos gestos pueden cambiar mucho haciendo a veces muy poco y este es el fiel reflejo al ver el repartidor muy feliz con su nueva bicicleta pudiendo hacer sus pedidos y repartidas en su cómodo y rápido vehículo.