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5 cosas que los buenos padres no le privan a sus hijos

Tener un hijo es toda una gran aventura llena de sorpresas, de incertidumbres, de caminos diversos, de opciones múltiples, de vivencias y experiencias locas y muchas veces divertidas. En este camino uno va transitando y eligiendo a medida de que avanza cómo quiere criar a su hijo.

Si bien no existe un manual único de crianza de niños y no todos lo hacemos de la misma forma, existen algunas cosas que pueden ayudarte a hacerlo y que quizá te allanen un poco más el camino. En el caso de hoy hablaremos de las cosas que no conviene prohibirles a tus hijos, más bien todo lo contrario. 

Las prohibiciones no suelen ser aliadas del aprendizaje, del descubrimiento ni de la evolución. Hay otras formas de decir que no, de sugerir que no conviene, que no es prudente, que no tendrá un buen final sin tener que imponer una prohibición.

1- Tomarse su tiempo

Todos los niños son únicos y especiales, todos son diferentes y por ello mismo todos tienen distintos tiempos de aprendizaje, de comprensión, de descubrimiento, de experimentación y de realización. Estos tiempos tan únicos son necesarios que se les permita transitar a su ritmo.

Prohibirle a un niño hacer algo en el tiempo que lo necesita es ir en contra de su crecimiento personal, es no respetar la cantidad de tiempo que él necesita para dicha tarea. Es por ello que es prudente no prohibirle ni limitarle lo que respecte a su tiempo y apoyarlo y motivarlo en todo caso para que lo haga más rápido en caso de ser necesario.

2- Expresarse

Las personas tienen necesidades básicas y una de ellas es la expresión. Necesitamos expresarnos, decir lo que sentimos y lo que pensamos pues esto tiene que ver con nuestra salud mental, con nuestra necesidad de sacar afuera aquello que necesitamos o que deseamos compartir.

Y esto claro, no es una excepción para los niños, más bien todo lo contrario pues los niños son pequeños sin filtro que todo quieren decirlo, exponerlo y hasta incluso gritarlo. Y esto no está mal, debemos permitirlo si queremos que nuestro hijo sea sano, que sea valiente y que sea sincero. Siempre intentando apoyarlo y explicarle a cerca del respeto, el espacio y el tiempo adecuado para hacerlo.

3- Llorar cuando lo necesita

El llanto es parte de la manifestación y de la expresión libre de una persona. Pero puntualmente es algo que los niños suelen hacer con frecuencia pues de esta forma se descargan y se cansan. A veces puede ser agotador para uno como padre escucharlos llorar pues no es nada grato, pero está bien permitírselos, es realmente saludable.

Si el niño siente angustia o tristeza y esto lo lleva a querer llorar está bien dejarlo pero a su vez es conveniente acercarse a él, interesarse por qué es lo que le pasa, tratar de comprenderlo e intentar darle alguna herramienta para que él pueda salir de ese estado y sentirse mejor. Prohibirle expresarse solo le causará más dolor y angustia.

4- Volver a intentar

En nuestra vida cotidiana hacemos cosas a diario y nos equivocamos, incluso más de lo que nos gustaría admitir en algunos casos. Pero esto es super normal y esto sucede desde que somos niños por eso es necesario no prohibírselos a tus hijos, sino que ayudarlos a que lo hagan.

Cuando un niño se equivoca es importante estar a su lado, acompañarlo en el proceso de la frustración, de la impotencia, de la posible angustia o enojo. Luego de esto es fundamental motivarlos para que lo vuelvan a intentar, dejarles oportunidades para crecer y superar aquello que se proponen. Si les prohibimos esto nunca aprenderán y reunirán resentimiento o frustraciones internamente que nada les servirá para su futuro.

5- Jugar video juegos

A lo largo de los años los video juegos se han metido en la vida de todos los niños del mundo, si no tienen en la casa una consola van a la de un amigo que si la tenga. Sus conversaciones son en gran medida sobre este tema. Nosotros como padres debemos acompañarlos en el uso de estas consolas. Si no los dejamos jugar estamos dejando afuera al niño de conversaciones y experiencias que sus amigos si viven.

El secreto está en hacer uso medido de los video juegos, no es bueno que pase 10 horas frente a la pantalla, pero no tiene nada de malo que juegue durante un cierto tiempo controlado. Además hay especialistas que dicen que jugar a los videojuegos los ayuda a aprender a resolver problemas, mejorar la lectura y conectar socialmente.