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6 errores que hacen que tu baño se vea sucio

La limpieza es de las tareas más tediosas que nos tocan en nuestro hogar y hay algunos sitios que son más complicados de limpiar que otros como por ejemplo el baño. El baño es un lugar donde todos pasamos cierto tiempo para higienizarnos y para hacer nuestras necesidades biológicas y ambas cosas hacen que el espacio sea muy habitado y se repercuta con el tiempo.

Es por ello que es super importante la limpieza de este espacio y solemos ir de acá para allá apurados o limpiar solo algunos sitios, olvidarnos de otros y tener ciertos hábitos y costumbres poco convenientes para el baño mismo como espacio y también para nuestra propia higiene.

Por ello en el artículo de hoy reunimos algunos malos hábitos que acostumbramos a hacer y que es importante reconocer para poder erradicar y así tener una vida más saludable y un baño más limpio y bonito.

1- Dejar toallas húmedas

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Las toallas húmedas son de lo más común en los baños ¿lo has visto en tu hogar a caso? Es bastante común pues al salir de la ducha, nos secamos y la tiramos al suelo o puede que la colguemos y luego se caiga al piso con el paso de los días o del mal uso.

Que las toallas queden húmedas en nuestro suelo es algo poco conveniente por varios motivos: principalmente porque si quieres volver a utilizar esa toalla al día siguiente no podrás porque aún está húmeda y además porque puede generar hongos a la tela y al piso con el que tiene contacto y esto derivar en conflictos mayores de salud e higiene.

2- Olvidar higienizar la ducha

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La ducha es el lugar donde nos bañamos y donde nos higienizamos todos los días. Este sitio si bien tiene contacto reiterado con agua limpia, con shampoo, con crema de enjuague y con jabón, pues también tiene contacto con nuestra suciedad y con la suciedad que hay en el aire cuando nos estamos allí.

Si bien ahí nos limpiamos, el espacio puede que no esté del todo limpio -y que ni nos demos cuenta- por eso es importante que nos tomemos el trabajo de higienizar la ducha con productos desinfectantes, anti bacterianos y desengrasantes para poder disfrutar de una buena y limpia ducha.

3- Limpiar con el mismo paño siempre

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La limpieza del baño es una tarea ardua y por lo tanto debes limpiar, fregar y enjuagar. Cuando nos toca fregar y pasar el objeto que usemos -ya sea un paño o una esponja- debemos pensar bien en darle un solo uso a este objeto o en adquirir un objeto de una sola duración.

Lo mejor para higienizar tu baño son las toallitas desinfectantes pues las usas y las desechas y además vienen con productos ya anti bacterianos y desengrasantes por lo cual ahorras en producto y te aseguras de no seguir moviendo los gérmenes de un lado a otro. 

4- Olvidarnos de la limpieza de azulejos

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Los azulejos son un foco de grasa y suciedades diversas en el baño pues con el vapor suelen quedar marcas por todos lados y al secarse estas marcas se notan con mayor acentuación. Es por ello que también debes recordar limpiar los azulejos.

La forma más efectiva de limpiar los azulejos es aplicando con un pulverizador algún producto desinfectante sobre los mismos y pasar con un paño y fregar hasta que queden limpios y relucientes. 

5- No utilizar alfombra para la salida del baño

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Al salir de la ducha es importante tener una alfombra o un paño específico para esto pues por varios motivos: uno de ellos es para que no te enfríes, para que tengas contacto directo con algo cómodo, caliente y reconfortante. Y otro de ellos es para que no manches el piso con agua ni lo arruines.

Es por ello que es recomendable elegir una tela suave que sea de tu agrado y que puedas pisar con comodidad una vez que sales de allí, de esta manera también protegerás el piso y no tendrás que andar limpiándolo cada vez que decidas ducharte.

6- Dejar de lado la limpieza del techo

El techo del baño no es de azulejos, suele estar pintado con pintura especial para tener contacto con la humedad y con el agua, pero aún así muchas veces sucede que el agua traspasa esa capa de pintura generando así diferentes tipos de hongos o moho.

Para evitar esto es importante que prestes atención todos los días a esto y que 1 vez por semana o cada 10 días rocíes con lavandina diluida con agua el techo de tu baño. Lo puedes hacer con un pulverizador o con un trapo. De esta manera protegerás el techo y evitarás que se acumulen posibles futuros problemas.