
El ficus es un planta muy atractiva para el interior. Tiene forma de un pequeño árbol con un tallo grueso y hojas ovaladas que forman un follaje. Sin importar su tamaño, mantienen la forma de árbol, por lo que es ideal para bonsais o para tenerlo como un pequeño árbol en un rincón verde en nuestro hogar u oficina.
Es fácil de cuidar y puede durar mucho tiempo. Pero hay que conocer algunos cuidados para que el ficus no muera. No son muchos, pero son necesarios para mantener a tu planta feliz y longeva.
A continuación te indicaré algunos consejos y trucos para que puedas tener un rincón verde en tu hogar por mucho tiempo.

1. El ambiente
Si movemos la maceta de un lugar a otro, es normal que con el cambio de ambiente la planta pierda algunas hojas. Pero si notas que caen demasiadas hojas y además se ponen amarillas, entonces hay que prestar atención. Lo más probable es que la planta esté afectada por el cambio de humedad y temperatura.
Para evitar esto, te sugiero que mantengas al ficus en un entorno lo más estable posible. Por ejemplo, ubícalo en un lugar alejado de las ventanas, y las puertas en donde se forman corrientes de aire. Tampoco lo pongas muy cerca del aire acondicionado o calefactor.
2. El riego
El exceso o la falta de riego también afecta a las hojas. Si el riego está mal hecho, las hojas comenzarán a curvarse y el ficus perderá parte de su atractivo.
Lo más conveniente es regar sólo cuando la tierra esté seca sólo en la superficie, la tierra no debe secarse por completo. Por otro lado, si regaste en exceso y la maceta no tiene buen drenaje, el agua puede estacionarse y las raíces se pudrirán. En este caso deberás comenzar un tratamiento para salvar la planta.

3. Falta de luz
El ficus necesita buena luz para crecer y producir nuevas hojas. Es cierto que una característica de esta planta es que se adapta a condiciones de poca luz, pero en este caso sólo producirá hojas de acuerdo a la luminosidad que reciba. Esto significa que no crecerá en todo su potencial.
Lo mejor es ubicarla en un lugar con luz pero que no esté expuesta a cambios de temperatura. En épocas de temperaturas elevadas, no es conveniente que le de luz directa al ficus, por que esto podría quemar las hojas. Puedes usar una cortina o una pantalla para filtrar la luz.
4. Uso de fertilizante
Un poco de ayuda nunca viene mal. Si queremos reponer nitrógeno, que ayuda al desarrollo de las partes verdes y otros nutrientes como hierro, manganeso y cobre, podemos utilizar un fertilizante líquido, diluido en agua.
Al igual que con el agua, no debemos exagerar con el uso del abono. Si sobrefertilizamos la tierra estaremos propiciando la aparición de enfermedades, las raíces se verána fectadas por la gran cantidad de sales presentes en la sustancia, y el ficus crecerá débil.

5. La poda
Es importante realizar una poda del ficus. Antes de realizar esta operación debemos asegurarnos que la tijera esté limpia y desinfectada. Podemos limpiar las hojas con alcohol o exponerlas a la llama por unos segundos.
La mejor época para la poda es a finales del invierno o comienzos de primavera. Tenemos que quitar las ramas u hojas que veamos defectuosas. Así le daremos lugar y energías a los nuevos brotes para que crezcan sanos y fuertes, y tendremos un ficus de copa frondosa.

Soy una persona sencilla, amante de la lectura y la escritura.