
En ocasiones, la vida nos pone en el camino pruebas que jamás hubiésemos podido prever, sin embargo, es nuestra determinación la que habla por nosotros.
Este es el caso de una pareja gay que se topó con un bebé dejado a su destino en un subterráneo. Siendo una historia tanto trágica como conmovedora que tiene un desenlace feliz.
La prueba de Dios
Todo tomaría lugar en el pasado año 2000, específicamente el 28 de agosto a las 8 am. La aventura comenzaba para Danny Stewart, de 34 años quien se encontraba por tomar el metro y dirigirse a una velada romántica en la residencia de su pareja Pete Mercurio de 32 años.
Se subió al subterráneo como lo hacía regularmente, cuando advirtió que alguien había dejado a un lado de sus asientos, lo que parecía una muñeca. Pero había un detalle, esto no era una muñeca, era un bebé.

Su rostro de sorpresa y de nerviosismo se hizo notar, tenía que dar aviso a las autoridades. Esto último fue precisamente lo que hizo, ya que en esa época no todas las personas tenían un medio para comunicarse. Llamo a la policía y exclamó:
“ ¡Por favor, vengan rápido! Me he encontrado un bebé abandonado en el subte.”
Cuando ser gay no impide adoptar
Por muy sorprendente que esto pueda parecer, ninguna persona llegaría al subte luego de haber dado la alarma sobre el bebé. Fue entonces cuando la larga espera pondría en desespero a Danny, quien no tenía idea de cómo lidiar con esta situación.
Asimismo, comentó que, aunque quería saber el bienestar del bebé, Danny no se atrevía a tomarlo por el mismo temor de que este estuviese herido o peor: Muriese en sus brazos.

Pronto se daría cuenta que la ayuda no llegaría, y optó por llamar a su pareja, Pete, pues confiaba en que éste sabría qué hacer.
Pete relata:
“Cuando Danny me llamó diciendo que había encontrado un bebé abandonado, se me erizó la piel. Sabía que Danny no mentía, porque no es de hacer esa clase de bromas”
De igual manera, Danny contó con cierto desdén en sus ojos, que el bebé solo llevaba para ese momento una camiseta. Aunque seguía conservando el cordón umbilical. Cuando mucho, cree que debería de tener un par de días de haber nacido.

La advertencia de su pareja
La pareja como pudo llevó al bebé al hospital, donde lo examinaron para poder determinar su futuro. Mientras esto ocurría, en otro lugar Pete intentaba poner en situación a Danny diciendo:
“Sabes, probablemente te sientas unido a este niño el resto de tu vida. Tal vez cuando crezca, quiera saber quién lo encontró y te busque. Podríamos intentar saber dónde estará, para poder llevarle un regalo de cumpleaños algún día”

Lo que ambos no sabían, era que, de algún modo, el destino de los tres ya estaba sellado. Y la última voz, la iba a tener una jueza para realizar una pregunta de rigor.
Ya que, llegado el momento de ingresar a la corte para declarar, dando con lujos y detalles toda la información, la jueza haría una interrogante que a todos dejaría paralizados.
“¿Estaría usted dispuesto a adoptar a este niño?”, preguntó.

Cuando se quiere de corazón
Asimismo, mencionaron que antes de que pudieran responder, la jueza proseguía:
“Sr. Stewart, quiero hacerle saber lo que está sucediendo aquí, en los casos en que tenemos un bebé que ha sido abandonado, queremos colocarlo en un hogar de acogida preadoptivo lo más rápido posible”

Este respondería sin dudar:
“Sí, pero no creo que sea fácil. Bueno, puede ser”
Aunque el mismo juez, ya había determinado en su interior que sabía que podía llevar con esa responsabilidad. Por supuesto, esta respuesta pondría una pequeña queja por parte de Pete, quien no estaba del todo de acuerdo con que Danny haya aceptado.

Un final feliz para los tres
Ya ha pasado mucho tiempo desde ese incidente, y hoy en día, el bebé se ha convertido en un hombre de bien. Sus padres gays le llamaron Kevin y son una buena familia.
La adopción se hizo oficial para el 17 de diciembre del 2002. Para cuando Kevin cumplía su primera década, la pareja se casaba de forma legal en Nueva York de la mano de la misma jueza que le había preguntado por la adopción.

Actualmente Kevin asiste a la universidad, donde muchos compañeros, amigos y sus padres le describen como alguien amable y bendecido. Pues para Pete y Danny, es la persona de mayor importancia en sus vidas. Una verdadera bendición haberse encontrado en el subte.
“No sabía que este nivel de amor profundo existía en el mundo hasta que mi hijo llegó a mi vida”, relata el mismo Pete, quien incluso aprovechó su experiencia para escribir un libro.

Mi mayor pasión es poder escribir sobre todos los conocimientos que tengo.