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5 errores que hacen que tus PLANTAS luzcan feas

Nos encanta tener plantas en la casa. Sobre todo si vivimos en un apartamento. Nos ponen en contacto con la naturaleza, perfuman el ambiente, renuevan el oxígeno y purifican el aire que respiramos.

Pero si las hojas se ven amarillas, marchitas o con puntos negros, eso quiere decir que algo no anda bien. 

Si bien las plantas de interior son más sencillas mantener, tenemos que aprender a cuidarlas, porque los errores que cometamos harán que se vean feas primero para que mueran después.

1- Exponerlas al sol por demasiado tiempo 

No todas las plantas necesitan y toleran el sol directo por mucho tiempo. Entre estas podemos contar a las suculentas y los cactus. Por el resto, si las exponemos a los rayos uv las hojas verdes se quemarán y se volverán oscuras, lo que las hará ver mustias y ennegrecidas. Aparecerán manchas marrones o amarillas en las hojas, y con el tiempo estas comenzarán a caer. 

Para evitarlo, podemos utilizar velos o pantallas que filtren los rayos del sol, o colocar la maceta para que reciba la luz rebotada de la pared.  

2- Regarlas en exceso

Al igual que con el sol, no todas las plantas necesitan la misma cantidad de agua. Los cactus pueden estar más tiempo sin agua y las plantas tropicales necesitan más hidratación. Demasiada agua hace que la tierra se convierta en un charco y que las raíces no puedan respirar normalmente ni sorber los nutrientes de la tierra. En consecuencia, las hojas se volverán negras y la planta morirá.

Podemos solucionarlo si chequeamos que la tierra tenga humedad. Aún cuando la superficie parezca seca, tenemos que cerciorarnos si las capas más profundas tienen humedad. Podemos realizar esto con los dedos, un lápiz o un palo de brochette. Si hay humedad, podemos suspender el riego hasta que sea necesario. 

3- Dejarles polvo en las hojas

Si es una planta de hojas grandes, el polvo que se asienta en ellas forma una capa que tapa los poros y les impide respirar. Esto no sólo afecta a la parte estética de la planta sino a sus funciones vitales y a la fotosíntesis. La capa de polvo reduce la cantidad de luz del sol y perjudica el crecimiento de la planta.

Podemos evitar esto si limpiamos por lo menos una vez por semana las hojas con un trapo húmedo con agua o alcohol

4- Usar demasiado fertilizantes

Al igual que con el sol y el agua, si bien el fertilizante ayuda al crecimiento de las plantas, su exceso lo dificulta.

Demasiado nutrientes abruma a la planta, que no logra procesarlos, y hacen que se seque, se queme y deje de crecer. Además, las vuelve  más susceptibles a ciertas enfermedades. El exceso de sales en la tierra pueden quemar las raíces, por lo que las plantas crecerán débiles, con hojas oscuras y caídas.  

Podemos evitarlo si usamos el fertilizante siguiendo las instrucciones, la cantidad adecuada y en los tiempos indicados.   

5- Tamaño equivocado de la maceta

Las plantas no tienen todas las mismas necesidades. Algunas tienen un sistema de raíces largo y necesitan un contenedor acorde a su extensión. Si están en una maceta chica, las raíces se amontonarán y perderán fuerza, lo que afectará el crecimiento de la planta.

Por otro lado, si la planta tiene raíces chicas y están ubicadas en una maceta grande, la tierra tendrá exceso de humedad, lo que puede causar que las raíces se pudran. En ambas situaciones, las hojas se verán poco saludables o directamente marchitas. 

Podemos consultar con un jardinero o en nuestro vivero por el tamaño adecuado de maceta.