
Este artículo trata sobre personas muy especiales e importantes en la vida de cualquier persona: las madrinas. Todos estamos familiarizados con este término, pero te sorprendería saber que no muchas personas tienen en claro cuáles son las obligaciones de las madrinas para con sus ahijados.
La creación del madrinazgo (y padrinazgo) se remonta mucho tiempo atrás, cerca del siglo II para ser exactos. Y, lo que al principio era sólo un acompañamiento en los distintos sacramentos religiosos, hoy se convirtió en un rol completo y de obligaciones variadas.
No es fácil ser madrina de alguien, pero de seguro es hermoso. Además es para toda la vida, y quizás esta sea la propia razón por la cual podemos considerarlo un «servicio». De aquí la importancia de tener claras las funciones y obligaciones de esta persona tan importante.

1. Modelo a seguir
Ser madrina de alguien significa llevar una vida congruente con lo que se pretende enseñar a un ahijado. Una madrina debe actuar como «modelo a seguir», para así poder guiar a su ahijado en la vida y en las distintas situaciones a las que se enfrentará en ella.
Así es que una madrina debe dar el ejemplo con sus propias conductas y hechos, legitimizando todas las enseñanzas y consejos que dará a su ahijado a lo largo del tiempo.
2. Soporte emocional
Otra función esencial de una madrina. Estar presente en los momentos más duros y en los más felices para brindar apoyo emocional a un ahijado es de las cosas más importantes.
Ya sea dando un consejo o simplemente escuchando, una madrina siempre debe cumplir con su deber y estar presente cuando su ahijado más la necesita.
3. Formar parte del camino espiritual
Más arriba dijimos que el rol de madrina cuenta con funciones variadas y, por supuesto, la espiritualidad es una de ellas. Una madrina debe ser el «norte» en la brújula espiritual de su ahijado, por ponerlo de alguna manera. Con esto queremos decir que siempre debe estar atenta para cualquier consulta o guía que se le pida en esta materia.
Ya sea desde la propia experiencia o simplemente una opinión, una madrina debe formar parte del camino espiritual de su ahijado.
4. Involucrarse con los padres
Si bien el vínculo de la relación madrina-ahijado es «exclusivo a las partes», por así decirlo, no hay que olvidar que los padres también se ven envueltos en esta dinámica.
Y es que son, básicamente, las personas más importantes en la vida de un niño. Es así que, al ser madrina de alguien, los padres de dicha persona pasan a ser verdaderamente importantes para una también.
Aquí reside la importancia de cumplir como apoyo de todo tipo para los padres de un ahijado, siempre que se pueda. Ya sea prestando un oído, cuidando de un ahijado cuando los padres no están o cualquier cosa con la que podamos ayudar.
5. Estar abierta a cualquier experiencia
Puede sonar algo obvio, pero permanecer receptiva a cualquier cosa que pueda suceder es un «estado» que toda madrina debe adoptar. Y es que adoptando esta actitud jamás daremos la espalda a un ahijado, en ninguna circunstancia, y esto es una de las funciones más valiosas de todas.
Generar en alguien la confianza de que cuenta con una persona que siempre va a estar presente, no importa qué suceda, es uno de los regalos más hermosos que le podemos dar. Es así que este es otro de los deberes fundamentales de una madrina.
6. Ser constante en el tiempo
Suele darse un distanciamiento entre un ahijado y su madrina a través del tiempo. Si bien no es algo bonito, es algo que sucede y en parte es entendible.
El tiempo pasa y las personas crecen, van cambiando sus intereses, y puede que dos personas tomen caminos separados en donde ya no encuentren muchas cosas que las unen.
Es en estos momentos en los cuales una madrina debe encontrar el terreno en común (y sino crearlo) en donde pueda acercarse y compartir cosas con su ahijado.

Soy una persona sencilla, amante de la lectura y la escritura.